Quedábamos con los amigos y
salíamos. O ni siquiera quedábamos,
salíamos a la calle tan sólo
y allí nos encontrábamos
y jugábamos a la pelota, a las
chapas, a coger, al rescate, a la taba...
En fin, tecnología punta.
En los juegos de la escuela, no todos
participaban en los equipos, y los que
no lo hacían tuvieron que aprender
a lidiar con la decepción.
Tuvimos peleas y nos “esmorrábamos”
unos a otros…, y aprendimos a
superarlo.
Montábamos en bicicleta sin
casco.
No tuvimos puertas, armarios o frascos
de medicinas con tapa a prueba de niños.
Y no teníamos ni lesiones, ni
contracturas, ni ná de ná…
Ya
sea que lo llamemos inteligencia colectiva, sinergia
de equipo, ingeniería concurrente o de pensamiento
en grupo, cuando los "individuos colaboran
juntos con una intención compartida, en un
entorno proactivo algo misterioso se produce, la
capacidad conjunta del equipo supera con mucho la
suma de las capacidades e inteligencias de los individuos
involucrados".