Hace algún tiempo atrás,
leí un libro que comparaba la
vida con un viaje en tren. Una lectura
extremadamente interesante, cuando es
bien interpretada.
La vida no es más que un viaje
por tren:
repleto de embarques y desembarques,
salpicado
de accidentes, sorpresas agradables
en algunos embarques, y profundas tristezas
en otros.
Al nacer, nos subimos
al tren y nos encontramos
con algunas personas las cuales creemos
que siempre estarán con nosotros
en este viaje: nuestros padres.
Lamentablemente la verdad es otra.
Ellos se bajarán en alguna
estación dejándonos huérfanos
de su cariño, amistad y su compañía
irreemplazable.
Ya
sea que lo llamemos inteligencia colectiva, sinergia
de equipo, ingeniería concurrente o de pensamiento
en grupo, cuando los "individuos colaboran
juntos con una intención compartida, en un
entorno proactivo algo misterioso se produce, la
capacidad conjunta del equipo supera con mucho la
suma de las capacidades e inteligencias de los individuos
involucrados".