Una profesora universitaria inició
un nuevo proyecto entre sus alumnos.
A cada uno le dió cuatro moños
de color amarillo, todos con la leyenda:
"Eres importante para mí";
y les pidió que se pusieran uno.
Cuando todos lo hicieron, les dijo que
eso era lo que ella esperaba de ellos.
Luego les explicó de qué
se trataba el experimento: tenían
que darle un moño a alguna persona
que les resultara importante, explicándoles
el motivo y dándoles
los otros moños para que ellos
hicieran lo mismo. El resultado esperado
era ver cuánto podía influir
en las personas ese pequeño detalle.
Todos salieron de esa clase platicando
a quién darían sus moños;
algunos mencionaban a sus padres, otros
a sus hermanos o a sus novios. Pero
entre aquellos estudiantes, había
uno que estaba lejos de casa. Este muchacho
había conseguido una beca para
esa universidad y al estar lejos
de su hogar, no podía darle
ese moño a sus padres o sus hermanos.
Pasó toda la noche pensando
a quién daría ese moño,
pero al otro día, muy temprano,
tuvo la respuesta.
Ya
sea que lo llamemos inteligencia colectiva, sinergia
de equipo, ingeniería concurrente o de pensamiento
en grupo, cuando los "individuos colaboran
juntos con una intención compartida, en un
entorno proactivo algo misterioso se produce, la
capacidad conjunta del equipo supera con mucho la
suma de las capacidades e inteligencias de los individuos
involucrados".