Cuenta la leyenda en la calle Sacramento
en la manzana enclavada entre esta calle
y las del Rollo y la de Madrid, que
una desapacible noche, el guardia de
Corps don Juan de Echenique, caminaba
por la calle Sacramento, cuando una
voz de mujer proveniente de un balcón
llamó su atención.
El apuesto caballero no se lo pensó
dos veces y atravesó el umbral,
subió la escalera y accedió
a la lujosa casa donde encontró
a la desconocida dama y pasó
con ella una gran noche de amor.
Horas después, medio adormilado,
el reloj de la Iglesia de San Justo
le recordó que debía volver
al Palacio Real para el relevo. Salió
con prisa del edificio y a la altura
de la calle Mayor se percató
de que había olvidado el espadín
en el salón de su amante.
Regresó sobre sus pasos y al
llegar a la puerta descubrió
que la lustrosa casa lucía entonces
un aspecto abandonado, un vecino salió
a la ventana y le informó de
que en esa casa no vivía nadie
desde hacía más de cincuenta
años. Ignorando al informador,
Juan de Echenique forzó la cerradura
y accedió al lugar donde horas
antes había yacido junto a su
amante.
Sin embargo, se encontró con
un escenario muy diferente: muebles
tapados y cubiertos de telarañas
y suciedad.De pronto, reconoció
un cuadro que ilustraba el retrato de
la mujer con la que había pasado
la noche. La fecha no dejaba lugar a
dudas, fue pintado hacía más
de cincuenta años. En ese instante,
abandonó la casa no sin antes
descubrir su espadín, ya mugriento.
Ya
sea que lo llamemos inteligencia colectiva, sinergia
de equipo, ingeniería concurrente o de pensamiento
en grupo, cuando los "individuos colaboran
juntos con una intención compartida, en un
entorno proactivo algo misterioso se produce, la
capacidad conjunta del equipo supera con mucho la
suma de las capacidades e inteligencias de los individuos
involucrados".